No sé por dónde empezar… no sé si empezar por el principio de los comienzos o por el principio del final…
Mi primer parto quise que fuera en casa, pero los miedos de otros hicieron que cambiara de opinión, me amedrentaron, y finalmente mi deseo terminó en cesárea… Junio del 2012…
Ya nadie puede volver el tiempo atrás, y hacer oídos sordos a los miedos de los demás, y reafirmar mi convicción y confianza en que podía parir, además de que podía darle a mi primer hijo el nacimiento que se merecía.
Te pido perdón hijo, por no haberte traído al mundo de la forma en que merecías, pero es que este mundo, aun y pasados casi 4 años desde que llegaste a cambiar mi vida, no sabe lo que hace, no sabe el gran mal que esta haciendo… porque todavía lo siguen haciendo… y como llegaste tu, llegaron y llegan cada día muchos más…
Ya no sirve de nada mirar atrás, trae dolor, sí, después de casi 4 años, cuando miro hacia atrás, a pesar de recorrer el camino de sanación que he recorrido, duele… duele no acordarse de qué sentiste cuando tu primer hijo vino al mundo… duele no haber grabado su rostro al verle por primera vez, duele no haber podido estar con él sus primeros minutos de vida, duele no haberle podido dar una bienvenida cálida, hermosa, respetada… pero bueno, esta experiencia me sirvió para taparme los oídos y decidir firmemente en que en mi segundo parto NADIE iba a intervenir, porque iba a ser mío, nuestro… de los 3… de los 4…
El camino que recorrí fue intenso, luchas conmigo misma, con mi entorno que no me entendía, que aunque hubiera tenido una cesárea no era feliz, mi lactancia era un riesgo constante, fue un riesgo constante hasta que logré recuperarla.
Unas idas y venidas que me ayudaron a buscar respuestas a mi infinidad de preguntas, qué me faltó? en qué fallé? Porqué a mi? Qué debí haber hecho…? etc… etc… La única respuesta es, o era…
EL PARTO ES TUYO… CREETELO!
Así poco a poco me fui llenando de información valiosísima, de guías y de respuestas a todas las preguntas, de agallas y fuerzas, de aquellas que decidí compartir con otras mujeres que les veía titubear, dudar, sospechar… y ahí venía yo, empoderándolas, mostrándoles una verdad que nos habían ocultado desde hacía mucho tiempo y que no querían hacernos ver…
Me convertí en Doula, llegó a mi vida Viktoria Lowenthal, Doula sueca, directora y maestra de una escuela de Doulas de Barcelona. Ella me encaminó, me reafirmó… en un curso intenso, lleno de lágrimas, culpas, fuerza, compañía, empatía y decisión… cambié la palabra LUCHAR por la palabra TRABAJAR, ACOMPAÑAR CON AMOR. Porque el nacer con dignidad no es una lucha, sino es un evento mágico y divino, que se tiene que acompañar con amor… y así fue… y así fui… acompañé mi primer parto, rápido, fugaz, bello… y lloré el mío de nuevo, aquel que no pudo ser… recuerdo después de ese parto, llegar a mi casa, llorar ante mi padre y decirle… – ¿porqué me robaron mi parto?…- acostarme en la cama, abrazar a mi hijo, y llorar… recordando…
Pasaron 2 años y 3 meses, y sembramos la segunda semillita, la semilla del cambio, la semilla de la reconciliación conmigo misma, con mi cuerpo, con mi hijo mayor, con el bebé que venía…con mi ser mujer, con mi confianza y mi esencia, con mi linaje…
Esta vez dijimos que pariríamos así como nosotros queríamos, y que nadie, absolutamente NADIE tendría el más mínimo derecho ni oportunidad de meternos miedo, de hacernos tan siquiera replantearnos la opción, dudar de que podría parir, LO IBA A HACER! Para eso nací, para eso fui mujer…
Y así, durante mis semanas de gestación, caminé un camino de autoconvencimiento, de trabajo constante con mi confianza, de disipar miedos propios sembrados por la experiencia anterior, del YO QUIERO Y YO PUEDO…
Y la tarde del 28 de Abril del 2015, a eso de las 16:40, a mis 39 semanas y 7 días de gestación, acurrucada en la cama con mi hijo mayor, acostados uno al lado del otro abrazados, durmiendo la siesta, algo dentro de mi útero hizo plip… y un torrente de agua bendita corrió por entre mis piernas, dando aviso a mi cuerpo y vida de que se acercaba el gran día…
Me levanté cruzando las piernas para intentar frenar el flujo de agua, pero era imposible que parara, llamé a mi nana y le pedí un pañal…además, le dije que avisara a mi madre que viniera. Empecé a tiritar de nervios, de alegría, de todo!
El camino empezaba, pero no como yo quería, otra vez bolsa rota, pero el pequeño ser que crecía dentro de mi, del que no sabíamos sexo, decidió llegar al mundo rompiendo su burbuja que le albergo por tantos meses…
Llamé a mi pareja, Alberto, avisé a mi matrona Nancy y a mis doulas Marinella y Marcia, y por esas cosas, para distraerme y pasar el tiempo, me puse a hacer la maleta para la clínica, tanto la mía como la del bebé… Si bien el parto sería en casa, me preparaba para un plan B si fuera necesario, eso me ayudaba a mantener la mente fuera de juego, e iba dejando tiempo a que el proceso me llamara a la quietud.
Poco esperamos para que las contracciones fueran importantes, pasadas 2 horas de haber roto aguas mi matrona ya estaba a mi lado, aplicándome antibióticos por tener estreptococo positivo… todo, todo, todo se estaba repitiendo nuevamente, rotura de bolsa y estreptococo positivo… igual que con mi primer hijo…pero esta vez en casa…
Las contracciones ya eran cada vez más intensas, todas las mujeres estaban ya a mi lado, mi madre, mis Doulas, mi matrona, la parte femenina de mi marido, que me acompañó como si lo hubiera hecho toda su vida y mi hijo, que entre unas cosas y otras, me iba pidiendo teta de vez en cuando, o se me acercaba y me decía que si tenia otra contracción, que podía gritar…
Así fueron pasando las horas, entre bailes, risas, una pizza, ensaladita, cerveza sin alcohol… charlas, contracciones, masajes…
Mi hijo a las 22h y entre contracciones, tomó su última tetada en exclusividad…

 

Se acostó a dormir por última vez como hijo único. Cuando veo esa foto suya durmiendo me entra una nostalgia increíble… recordando cuando eramos solo él y yo…
Cada dosis de antibióticos me avisaba que ya habían pasado 4 horas, y que aun me quedaban 4 horas más por delante.
Poco a poco quienes me acompañaban se turnaban para descansar, hasta que me encontré sola con mi madre y mi marido.
Mi madre y Alberto me acompañaron la mayoría del tiempo mi proceso, Alberto, fuerte como un roble me sostenía a cada contracción colgando de su cuello. Ya era la madrugada, y los gemidos e intensidad eran cada vez más fuertes, anunciando poco a poco la cercanía a nuestro encuentro…

 

A la madrugada, tipo 4am, pedí a Nancy que me hiciera un tacto, pero que no me dijera de cuanto estaba, sino que ella misa gestionara la información… de todas formas, la próxima dosis de antibióticos me daría una idea de que todavía faltaba… y quizá mucho.
El cansancio hacia estragos en mi, llevaba ya casi 12 horas de contracciones intensas, seguidas… largas… y así fue amaneciendo… fui oyendo como el mundo empezaba a funcionar otra vez…
Mi hijo despertó a eso de las 8, yo seguía ida, dentro de mi proceso, cada vez más allá que acá… extenuada, reventada por las contracciones que no daban tregua… algo me decía que quedaba poco…
A las 9 am, del día 29 de Abril, el día en que cumplía las 40 semanas, empecé a pujar, una sensación de fuerza inexplicable que me hacia pegarme hacia el suelo, me atraía como si fuera un potente imán, me absorbía intensamente…la tierra me devoraba…
Ese pujo me dió fuerzas, ganas, lloré! Lloré porque iba a parir!!! Lloré porque lo iba a lograr, recuerdo haberle dicho a Marinella que lloraba de alegría, porque iba a parir, por mi, y por todas las mujeres que no habían podido parir y hubieran querido parir…
Nancy preparó el salón de casa, y ahí, yo, hundida en el sofá, medio cuerpo por fuera, medio cuerpo absorbido por el espaldar, sacaba esos rugidos que tanto había leído y oído en los partos que acompañé, esa fuerza inhumana que tanto habían relatado otras mujeres que estuvieron como estaba yo… cada pujo era tan de adentro, tan difícil de controlar… tan fisiológico, tan salvaje…!
Las 10am, las 11am, las 12… mi hijo volvió del jardín, le fueron a buscar porque pensábamos que ya iba a parir, y queríamos que fuera testigo del nacimiento de su herman@, pero yo seguía ahí, machacada por las contracciones y el pujo salvaje… y no, no nacía! No nacía mi bebé…

 

 

Las 13h, las 14h… come un poco Paula… y yo no podía ya ni tan siquiera abrir mis ojos… colgada del cuello de mi valiente hombre, ese hombre que a cada contracción me decía – Vamos!!! tu puedes!!! Recuerda que esto era lo que tu querías!! Lo vas a lograr!…. – Mi madre, mi madre que me abrazaba, me miraba, desde la mirada de la madre que me parió… Se le veía su dolor, su pena por no poder hacer nada por mi, pero yo en ella veía que YO PODIA! Mamá! Si tu pudiste, yo podré… tú me pariste!!! YO SE PARIR! Tu me lo enseñaste, le decía!

 

24h, 24horas de camino intenso, la desesperación, la rabia, el dolor, el cansancio, la angustia, los bloqueos, los miedos, el sueño, la fuerza, la flaqueza… todo, todo me abundaba… EL PUJO INCONTROLABLE Y BESTIAL! Nada cesaba… seguía igual… caía al suelo, ya no tenia voz para gritar ni fuerza para pujar… ya no quería eso que estaba viviendo…

 

Pedí otro tacto… y esta vez pedí que me dijera de cuánto estaba, necesitaba tomar decisiones…
7 Centímetros! SOLO 7 Centímetros! 24h y solo 7 Centímetros…. estaba robándole vida a mi vida y sólo tenia 7 centímetros! No puedo más!
Hable con mi madre y le pedí que me trasladaran a la clínica… necesitaba descansar… necesitaba algo que me hiciera dormir y poder recobrar energías…
Lloré, lloré mucho… me sentí débil, me sentí desilusionada conmigo, me embargó el miedo… pedía a llantos a Nancy que me protegiera… Nancy, protégeme, por favor! No dejes que me hagan cesárea… protégeme, le decía una y mil veces!
Marcia ofreció a su marido para que me hiciera reflexología una vez llegara a la clínica, la amé!
Cada vez que recuerdo mi imagen entrando a la clínica, arrastrando mis pies, ahogada en llanto que solo paraba por los pujos y que ya los gritaba con rabia, me apena… me recuerdo y me digo… qué estampa más triste… me sentía tan derrotada… tan triste y desolada…
Entré a la clinica a las 19h, me pusieron analgesia raquídea, llegó mi ginecóloga Nataly, y su dulzura aportó paz en el momento…me exploró y vio que el bebé se había subido, y además girado… que el trabajo que quedaba era largo… y que si no lo completaba dentro de la dosis de raquídea suministrada, habría que tomar otras opciones… que barajara la opción de una cesárea, pero que no estuviera triste, porque sería bella, hermosa… respetada… humanizada… Yo solamente lloraba…
La Ginecologa se fue y dijo que volveria en un par de horas…
Le dije a Nancy que antes que forceps prefería una cesárea, que me protegiera, que no me abandonara… pero Nancy siempre me dijo, PERO PORQUÉ PIENSAI EN UNA CESAREA!?… Vai a parir!!! Adoro su forma de hablar!!!
Me pusieron la vía, y goteo de oxitocina… cuando estuvimos a solas con mis mujeres, Nancy desconectó la maquina de la oxitocina, estaba teniendo unas contracciones maravillosas que no eran necesarias de incrementar con oxitocina… escondió el cable para que nadie lo viera… cuanta protección me brindaste Nancy…
Llegó Leo, el marido de Marcia, recuerdo su cara vagamente, empieza a tocar mis pies y a encomendarse a su Dios… le di las gracias…. me dormí…
Desperté y en lugar de estar Leo, estaba Alberto…Marinella estaba a mi lado izquierdo masajeando mi mano, mi mami sentada en un sillon observando… mi hijo con la pelota jugando y Marcia estaba haciendo el cambio de turno entre su marido y ella…
Nancy se sentó a mi lado derecho, me preguntó si quería que me revisara… accedí, y volví a llorar, Nancy protégeme…! Le dije que si el bebé no se había girado, que me lo girara ella, que sabía que ella podía…
Me tactó y me dijo: Pau! ESTAI COMPLETA!!!!
Sigue en posterior pero estai completa! Me senté inmediatamente, tal cual como cuando le vuelve el alma al cuerpo a un ser inerte, y le dije a todo el mundo: VOY A PARIR! VOY A PARIR! Gíramelo Nancy! Gírame al bebé que lo voy a parir!!!!
Aun tenia efectos de la raquídea en mi cuerpo, pero empezaba a sentir las contracciones y el pujo nuevamente, le dije a todo el mundo, VENGA! VAMOS QUE ESTO YA EMPIEZA!!! QUE VOY A PARIR!!!…
Me levanté de la camilla a eso de las 22h, me colgué de la cuerda que había en la sala, me quité la bata ridícula que ni recuerdo en qué momento me la pusieron, quedé desnuda ante el universo que se arrodillaba a mi poder…volvía la fiera, la loba, la leona a gritar y grujir con las contracciones…
Llegó la ginecóloga, y vio la actividad, me pusieron un banquito…me senté a la orilla de él… mi marido a mi espalda, siempre mi muro, mi sostén, mi fuerza incansable!
Frente a mi, Marcia y Marinella, a mi izquierda mi mamá, a mi derecha Nancy y mi hijo mayor que iba narrando lo que veía…
Yo, ida… perdida en el momento del pujo, sacando las fuerzas de donde no las tenía, gritando y rogando por que saliera ya… Nataly frente mio, me hablaba bajito y directo a los ojos, me animaba,.
Alberto a mi espalda hablándome en mis oidos… Venga! Vamos!!! Vamos!!! Venga!!!! TU PUEDES NENA!!!
Yo fundiéndome con la tierra… una conexión energética que me fundia en ella… ya no sabia donde terminaba el suelo y empezaba mi vagina… me absorbía… me hice parte de la tierra… nos conectamos….
Sal yaaaaaaaaaaaaaa!!!! Jodeeeeeeer!!!!! Como aaaaaaaaardeeeeeeeeeeee!!!! Cruzando el aro de fuego…
Mi hijo, mami, mami, se le ve el pelo!!! Porqué tiene sangre?? Mami quiero teta!!! y yo, en el pujo más bestial, dándole teta a mi hijo mayor, mientras paria a mi hij@ menor…
Muy bien Pau, oía a Nancy….
Salió, Saliooo, decia mi mamá…
Vamos Paulita, Marcia y Marinella…
Quieres tocarlo? Me dice Nataly… Le digo, -NO…!!! Quiero que salga yaaaaaaaaaaaaa!!!!!
– 2 pujos! Salió su cabeza, otro pujo más, salió su cuerpo….PARI! JODER!!!! PARIIIIIII!!!!
No me digan que és, que yo lo quiero saber primero, fue lo primero que dije…
Me lo pasaron a mi pecho, pasé mis manos por debajo de su barriguita, y palpé que otro hombre venia a mi vida a enseñarme muchas cosas, como por ejemplo, que podía parir!
– Lo hice, mami!!!- le decía llorando a mi mamá… – Lo logré!!! Mami lo logré!!!! Lo hice!!!! Pariii!!!!
– Y Pablo lloraba, en mi pecho, llenito de mi, llenito de vida y fuerza! Campeón!!!
Diego, mi hijo mayor se me acerca y le toca la cabecita… con ternura, con amor… dale teta mami, y así Pablo, se prendió a mi por primera vez…
Y esta vez si recuerdo lo que sentí… alegría, vida, fuerza, orgullo, paz, libertad! Pari! Pude parir!
Dedicado a mi hijo Diego, gracias a él, mi hijo Pablo tuvo una bienvenida al mundo digna, como cualquier ser humano se lo merece.
Feliz cumpleaños Pablo, hijo mío! Gracias por hacerme renacer!
PODEMOS PARIR! SABEMOS PARIR!
29 de Abril, 2016
Gracias a Alberto, siempre supo que yo podía…
Gracias a mi hijo Diego, siempre me mostró el camino a seguir…
Gracias mami, me enseñaste desde que me pariste, que así se debe parir. Gracias por romper con tus propios miedos para acompañarme en este camino.
Gracias a mi padre por apoyarme, aun teniendo miedos, nunca los demostraste. Grande papi!
Gracias a Nancy por confiar en mi cuerpo, no temerle a mi cicatriz…
Gracias a Marinella y a Marcia por las intensas 26 horas de acompañamiento… por tanto amor!
Gracias a Nataly por su dulzura…
Gracias a Leo por sus majestuosas manos de las que no recuerdo… pero agradezco siempre! Fuiste tan fugaz que ni tenemos fotografías tuyas… pero gracias eternamente!
Gracias a mis amigas y compañeras de camino, las que siempre estuvieron, las que estuvieron presentes y desde la distancia, conectadas todas las 26 horas y 40 semanas, enviando su energía para que pudiera tener la fuerza que tuve para poder lograrlo.
GRACIAS DIEGO! GRACIAS HIJO! TE AMO! GRACIAS PABLO! GRACIAS HIJO! TE AMO!, GRACIAS ALBERTO! TE AMO!
Paula Mogollón López.
Doula de Gestación, Parto y Puerperio
Medicina Placentaria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: